“Decidimos junto al equipo, no ir a Neuquén y hacer dos días de pruebas en San Jorge con varios elementos nuevos para las suspensiones, amortiguadores y también el motor, y sacarnos todas las dudas para saber en dónde estamos parados con el auto”, explicó Damián Romero sobre su ausencia en la competencia disputada en Centenario, y los objetivos trazados para mejorar el rendimiento de su Ford Fiesta que utiliza en la Clase 2 de Turismo Nacional.
El motivo de su impasse se originó el lunes previo a la carrera patagónica. “Tuvimos inconvenientes con parte de la instalación eléctrica que comanda los sensores del sistema de inyección, y por lo tanto el motor no quedo óptimo en cuanto a la carburación. Como no teníamos la seguridad de mandar a reparar la instalación y que llegara a tiempo para armarla, esto nos imposibilitó hacer una buena prueba y evaluar bien al auto”, continuó el sanjorgense.
Los ensayos previstos en el autódromo “Parque de la Velocidad” les permitirá analizar el nivel del Fiesta, con miras a encarar la segunda parte del certamen y no perder terreno en lo competitivo. “La intención es la de encarar la segunda parte del año con un auto competitivo para lograr el objetivo planteado de pelear bien arriba y para eso quiero tener al Fiesta bien equilibrado, como lo tuvimos el año pasado”, agregó Romero.
Ahora solo queda esperar que se culminen con los desarrollos en el motor, a cargo de Víctor y Fabián Boscarol, y los trabajos que encaró Hugo Redolfi, en el chasis, para ser ensayados y recabar la información que le permita a Romero afrontar desde la competencia de San Martín (Mendoza), el 11 de julio, con posibilidades netas de ser protagonista en el certamen de la división menor del TN.
|