Mark Webber y Sebastián Vettel llegaron a Turquía compartiendo el primer lugar del campeonato. El australiano accedió a la cima del Mundial tras sus victorias -con poles incluidas- en España y Mónaco. Parece que el dominio del piloto de 33 años en las últimas carreras ha irritado al joven germano. Por lo menos quedó demostrado el pasado domingo en Estambul.
Los pilotos de Red Bull se tocaron faltando 17 giros. Vettel se quedó sin nada, mientras que Webber pudo seguir pero perdió la posibilidad de triunfar por tercera vez consecutiva y estirar aún más la ventaja que tiene en el certamen.
Inmediatamente se vienen a la memoria las batallas que Ayrton Senna y Alain Prost mantenían siendo coequipers. El brasileño y el francés integraron la escudería McLaren en las temporadas 1988 y 1989. La rivalidad entre ellos superó todo lo conocido en la Fórmula 1. Tuvieron amenazas, peleas y toques en muchas ocasiones.
Fueron inolvidables aquellas polémicas maniobras en Suzuka, en los Grandes Premios de Japón. Primero definiéndose el campeonato de 1989 a favor del francés, en el momento que cerró la línea del paulista antes de la chicana, y luego cuando Senna sacó de pista a su archirrival -que en 1990 era piloto de Ferrari- en la primera curva del circuito nipón. Ésa fue, sin dudas, una cuenta saldada para Ayrton, que terminó alcanzando el título.
Mucho antes -en 1984- también hubo rivalidad entre Niki Lauda y un joven Prost compartiendo el equipo McLaren. El Mundial de aquel año se definió por apenas medio punto a favor del austríaco.
Jacques Laffite y Patrick Depallier comenzaron dominando la primera parte del certamen con sus Ligier pero se debilitaron por culpa de una rivalidad entre ambos franceses. Así, el sudafricano Jody Scheckter se proclamó monarca con Ferrari en 1979, aunque también tuvo que enfrentarse con su coequiper canadiense, Gilles Villeneuve, que resultó subcampeón.
En McLaren también hubo tensión en la temporada 2007, cuando Fernando Alonso llegó al equipo inglés con dos Mundiales seguidos logrados al mando del Renault. El español fue coequiper del inglés Lewis Hamilton. Si bien no hubo muchos duelos en la pista, ambos se tiraron con munición gruesa cada vez que hablaron. Tanto es así que perdieron la corona a manos del finés Kimi Raikkonen, quien obtuvo el último título de Ferrari.
Webber y Vettel jugaron con fuego y perdieron. McLaren aprovechó la situación para colocar a sus dos pilotos (Hamilton y el campeón inglés Jenson Button) en las dos primeras plazas en el Estambul Park, luchando centímetro a centímetro por el puesto de honor.
Aunque también hubo chispazos. Hamilton y Button, los dos últimos campeones de la máxima, no se saludaron cuando bajaron de sus monoplazas en los boxes y sonrieron poco en la conferencia. ¿Nace otra rivalidad en McLaren?
Lo cierto es que a río revuelto, ganancia de pescadores. Si las contiendas entre los pilotos de Red Bull continúan, pese a que ellos las desmientan, difícilmente podrán lograr los objetivos. Ya lo dijo Martín Fierro: “Porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”.
Fuente: Los Andes
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